La historia y las Rosas.



Las rosas son arbustos caducos que pertenecen a la familia de las rosáceas. Estas flores tienen una historia tan antigua y tan reciente como la civilización y tal vez por ello, y antes que nada por su belleza a la vez salvaje y delicada, se las identifica desde siempre con lo espiritual, lo sublime, el amor y la pasión.


El origen de las primeras rosas es remotísimo. Sus fósiles se encontraron en el hemisferio norte desde Siberia y Alaska hasta México y el norte de África. Ya los sumerios, hace cinco mil años, escribieron sobre ellas. Más adelante, en Creta, alrededor del 1700 a. C., se construye un palacio en cuyas paredes se puede ver hoy un fresco en el que aparece una rosa rosada de cinco pétalos. Confucio, por su parte, describió las rosas que existían en los jardines imperiales y dio cuenta de los muchos libros que trataban sobre ellas y que pertenecían al emperador.

La rosa de la Malmaison (detalle), cuadro de Jean-Louis Viger du Vigneau. El título alude a la emperatriz Josefina, a la que el artista ubica en el famoso jardín de rosas de la residencia de Malmaison, junto a Napoleón Bonaparte y rodeada de sus cortesanas.

Según Herodoto (485-425 a.C.), en el jardín de Midas había una rosa de sesenta pétalos: la gallica o rosa francesa, que aún hoy existe. Por su parte, los persas la consideraban símbolo del amor.

Se sabe que Nerón alfombraba con pétalos de rosas el suelo de sus banquetes. “En Italia -aseguró el poeta Horacio- se plantaban más rosas que trigo.
Cuadro medieval sobre la Guerra de las dos Rosas; los York arrancan una rosa blanca y los Lancaster, una roja, desencadenando la lucha entre ambas casas por el trono inglés.

IDILIO DE LA ROSA

El cultivo de las rosas se incrementó de manera notable y su influencia llegó paralelamente a la literatura. En el siglo cuarto, Décimo Magno Ausonio les dedicó un poema, que es considerado de los primeros en establecer una analogía entre esta flor y la fugacidad de la juventud: “Niña -dice- corta las rosas, mientras su flor es reciente y nueva tu juventud. Recuerda que, con la misma rapidez, se pasará tu vida”. Entre tanto, sus esencias, también usadas en postres, vinos y velas, se importaban desde Arabia y la India. El mundo antiguo florecía y ardía en el fuego de las rosas.

"De remotísimo origen, sus fósiles se encontraron en el hemisferio norte, desde Siberia hasta México y al norte de Africa. Ya los sumerios, hace cinco mil años, escribieron sobre ellas "

Fueron los árabes y los moros del norte de África quienes, al establecer en España sus palacios, llenaron de rosas sus maravillosos jardines. Carlomagno instó a los habitantes de su imperio a cultivarlas, hechizado como tantos otros por la belleza de esa flor, que es también resistente y vigorosa.


La Antigua Orden Mística de los Rosacruces se extendió por todo el mundo; algunos aseguran que existía ya en el siglo XII en Alemania, y es un hecho su presencia en el XVII. Sus integrantes, que profesaban una filosofía mística, especie de teosofía con componentes esotéricos, tenían como insignia una cruz con una rosa roja en el medio 

La historia de las rosas se cruza con la Historia con mayúscula cuando en Inglaterra estalla, en 1455, la Guerra de las Dos Rosas, llamada así porque la casa de York y de Lancaster, que se disputaban el trono, tenían como emblema en su heráldica, una rosa blanca y una rosa roja respectivamente.
PURA Y ENCENDIDA

Calderón le canta a la “pura y encendida rosa”. La una y las mil rosas que pueblan no sólo la literatura sino también la pintura y hasta la música (recordar la rosa de plata de El caballero de la rosa de Richard Strauss). 

La Venus y la Primavera de Botticelli se adornan de rosas, las que aparecen también en cuadros de Renoir, de Manet, de Monet, de los prerrafaelistas, sólo para nombrar algunos de los muchos que las representaron porque aún sin ser protagonistas, las rosas ilustran un sinfín de paisajes, naturalezas muertas y retratos. Nobles y plebeyas, mujeres de toda condición, moral o social se retrataron con ellas que, versátiles, derivaron desde la pintura a la fotografía.





No sólo emperadores y reyes fueron cautivados por esta flor, Washington también las cultivaba. Pero fue la mujer de Napoleón, Josephine Rose Bonaparte, quien creó el primer gran jardín de rosas de Europa. Su castillo de Malmaison albergaba, en sus trescientas hectáreas, una variedad de estas flores. 
En homenaje a ella, en 1843 Béluze crea la variedad “Souvenir de la Malmaison”, una bella rosa color crema que vira al rosado claro hacia el centro y que huele a especias.




 Apasionada, Josephine importó variedades de todo el mundo. También impulso a los a los obtentores hacia la creación de flores nuevas y le encomendó a Pierre-Joseph Redouté una gran cantidad de dibujos, que componen el conjunto Les Roses.

"CUANDO SE ABRE EN LA MAÑANA..."

En realidad, las rosas no son tan efímeras como las cantan; actualmente, gracias a los avances de los hibridadores, se obtienen especies que florecen casi todo el año, perfumadas unas, vigorosas o de floración abundante otras, son muchas las características a las que los creadores de rosas aspiran.



A su vez, son varios los tipos en que las rosas se clasifican. Las rosas de la especie, las rosas silvestres, en su mayoría con no más de ocho pétalos, se vieron enriquecidas en el siglo XIX por el aporte de rosas de Oriente, con capacidad de florecer más de una vez al año.
Al cruzarlas con las europeas, se produjeron las antecesoras de las rosa modernas: a ésas se las llama rosas antiguas y muchas de ellas se conservan actualmente.

Las rosas de té de China se cruzaron delicadamente con las europeas y produjeron las “híbridas de té” (flores de más de cuarenta pétalos). “La France”, fue obtenida por Guillot en 1867. Estas flores grandes y resistentes lucen una gran gama de colores, que incluyen inesperados marrones, cobrizos lilas y verdes. A partir de ese hito híbrido, son más de veinte mil las variedades que se han creado.
Una de la más famosa es “Peace”, una rosa bautizada el 2 de mayo de 1945, el día de la caída de Berlín, en la Pacific Rose Society.
Esta rosa, obtenida por Francis Meilland, estaba en la mesa que se firmó la rendición de Alemania, finalizada la Segunda Guerra Mundial, y llevaba un mensaje de paz de la American Rose Society. Diana Ackerman, enHistoria natural de los sentidos, dice que “Peace” es “una flor deslumbrante en su colorido múltiple, que clama al mediodía, se hace sutil al atardecer y registra todos los fantasmas de la luz durante el día. Sus pimpollos en forma de huevo se abren en grandes volados amarillos con puntas translúcidas, a veces con una mancha rosa. Y huele como cuero azucarado empapado en miel”. Para esta escritora, “Peace” “parece tener una piel casi humana, y humores humanos, lo que depende de la humedad y la luz de cada día”. 

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Presidentes como Charles de Gaulle o John F. Kennedy, artistas como Leonardo da Vinci o Auguste Renoir, actrices como Catherine Deneuve o Gina Lollobrigida, tienen rosas bautizadas con su nombre. 

Bello honor, como el tributado por Cleopatra a Marco Antonio cuando, para recibirlo, cubrió el piso de su dormitorio con cuarenta centímetros de pétalos de rosa.Las sensuales rosas con las Cleopatra recibió a Marco Antonio, y con la que se preparaban agua de rosas con leche para sus baños de belleza.



En famosos jardines









Su presencia durante siglos en los magníficos rosedales del mundo, tales como la  en Francia, con sus ocho mil variedades de rosas. Alemania, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Italia, Suiza, España , son sólo algunos de los países que tienen famosos jardines en los que reina la rosa.

 En la Argentina, el Rosedal de Palermo cuenta con alrededor de diez mil plantas, y donde todos los años se realiza el Concurso Internacional de Rosas Nuevas de la Ciudad de Buenos Aires. 



Para obtener una rosa nueva se necesitan muchos años de trabajo y experiencia, miles de afanosos hibridadores trabajan para crear los miles de variedades de rosas que luego se reproducen en todo el mundo.
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